Freddie Freeman habló ante los medios el 13 de julio de 2026 durante la sesión del All-Star de la MLB en Filadelfia, donde abordó la búsqueda de los Dodgers de Los Ángeles de un tercer título consecutivo de la Serie Mundial.

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Freeman señaló que terminar la primera mitad con 25 juegos sobre .500 fue un resultado satisfactorio para el equipo, a pesar de un fin de semana difícil antes del receso. "Cuando terminas 25 juegos sobre .500, todos van a estar muy contentos con cómo jugamos", dijo. Agregó que los Dodgers mantienen una ventaja de 11 juegos y medio en su división al llegar al receso del All-Star, cifra que él mismo mencionó como contexto del momento que atraviesa el equipo.

El primera base también mencionó que varios jugadores regresarán tras el receso como refuerzos importantes. "Kiké Hernández va a volver. Blake Snell va a volver. Tyler está empezando a sentirse mejor. Así que tenemos refuerzos en camino", comentó. Freeman además elogió la labor de la gerencia y los dueños de los Dodgers por construir el plantel: "nuestro grupo de dueños reinvierte ese dinero en el equipo, así que es un crédito para ellos".

Freeman expresó su confianza en Justin Wrobleski, quien fue enviado a las menores a principios de la temporada 2025 luego de permitir siete u ocho carreras ante los Nationals, según indicó Freeman. "Los totales de ponches han subido en los últimos cuatro o cinco aperturas. Me siento muy confiado cuando él está en el montículo ahora", explicó. Wrobleski también actuó en momentos clave de la Serie Mundial para los Dodgers. Por otro lado, Freeman se mostró feliz por Miguel Vargas, quien anteriormente jugó con los Dodgers y ahora encuentra su lugar con los White Sox de Chicago: "Consiguió el espacio con los White Sox y está demostrando qué tipo de bateador realmente es".

Freeman utilizó la trayectoria de Cody Bellinger como ejemplo de reinvención. Bellinger jugó anteriormente con los Dodgers, revivió su carrera con los Cubs de Chicago y luego trasladó ese rendimiento a los Yankees de Nueva York. "Si tienes un mal año no significa que todo terminó; puedes trabajar de manera diferente, cambiar un poco tu mentalidad", indicó Freeman, quien señaló que lo que Bellinger ha hecho en los últimos cuatro años ha sido sorprendente. En cuanto al lanzador de los Phillies de Filadelfia Christopher Sanchez, Freeman reconoció que enfrentarlo no es agradable dado que su sinker y su changeup lucen idénticos, aunque agregó: "Me alegra que esté abriendo ante su afición local, pero ese no es un turno al bate divertido".

Consultado sobre el futuro, Freeman fue directo al indicar que su única prioridad es la temporada 2026. "No me preocupa eso. Estoy tratando de preocuparme por llegar a los playoffs y ganar la Serie Mundial este año", afirmó, subrayando que ningún equipo ha ganado tres Series Mundiales consecutivas desde los Yankees.

Freeman recordó su primera participación en el All-Star en 2013 en Nueva York, cuando tenía 23 años y se sentía fuera de lugar entre tantas figuras consagradas. Mencionó que en aquel entonces contó con el apoyo de Brian McCann, quien lo orientó durante esa experiencia al ser ya un participante habitual del evento. Hoy, desde el lugar del veterano, Freeman busca cumplir ese mismo papel con los novatos, aconsejándoles que aprovechen cada momento de calma disponible en medio de la vorágine de compromisos que implica el All-Star.

Sobre su futuro en el béisbol, Freeman expresó que siempre ha tenido como meta llegar a los 40 años jugando en las Grandes Ligas, lo que representaría dos décadas en el máximo nivel. Sin comprometerse con una fecha exacta, indicó que su enfoque está puesto en la temporada actual y que cualquier extensión dependería de un nuevo contrato. También hizo referencia a Justin Verlander, a quien vio recientemente en el clubhouse, como ejemplo de longevidad y excelencia sostenida, destacando la capacidad del veterano lanzador de mantenerse en un nivel de élite durante tantos años.

Un tema central en la conversación fue el notable incremento en la velocidad de los lanzamientos a lo largo de su carrera. Freeman explicó que cuando debutó en las Grandes Ligas, la velocidad promedio rondaba las 91 millas por hora, mientras que en la actualidad supera las 95. Describió el desafío que representa para los bateadores tomar decisiones en fracciones de segundo ante lanzamientos cada vez más veloces, y reconoció con humor que se siente aliviado de estar cerca del final de su carrera activa para no tener que enfrentarlos mucho más tiempo. Al mismo tiempo, expresó admiración por los lanzadores capaces de mantener esa intensidad sin lesionarse.

Freeman también dedicó palabras a figuras que marcaron su trayectoria. Sobre Ron Washington, destacó que gracias a su trabajo como coach pudo ganar un Guante de Oro tras cambiar de posición en 2017, y que a pesar de haber tenido algún desacuerdo inicial, hoy mantienen una relación cercana. En cuanto a Bobby Cox, su primer manager en las Grandes Ligas, Freeman expresó su pesar por el reciente fallecimiento del dirigente, recordándolo como alguien que lo apoyó incluso después de retirarse del banco y que dejó una huella imborrable en el béisbol. Finalmente, mencionó su vínculo con Ryan Howard y su aprecio por la afición de Filadelfia, anticipando una recepción apasionada aunque no necesariamente favorable durante el evento.