El 4 de julio de 2026, Teoscar Hernández conectó un grand slam de ventaja contra los Padres de San Diego en su primer jonrón desde que regresó de la lista de lesionados, impulsando a los Dodgers de Los Ángeles en una nueva victoria de remontada.
En la conferencia de prensa posterior al partido, Hernández explicó que su objetivo al turno al bate era recuperar la mecánica que tenía antes de lesionarse. "Estaba buscando el pitcheo más duro y rápido, hacia adentro, pero simplemente reaccioné al que quedó en el centro del plato", señaló el jardinero. Agregó que la emoción del momento surgió de una combinación de factores: "Es un poco de todo. Intentaba encontrar el mismo swing que tenía antes de lastimarme y, al mismo tiempo, hacer algo por el equipo. Resultó ser un swing importante".
Hernández también reconoció los méritos del lanzador de los Padres, King, al indicar que ejecutó buenos pitcheos durante gran parte del encuentro. "Él estaba ejecutando pitcheos muy buenos. Todos saben que es un buen lanzador. No dejó nada en el centro del plato para que pudiéramos hacerle daño", comentó. Hernández precisó que no estaba al tanto de la decisión del equipo de usar a un bateador emergente por Shohei Ohtani en los turnos finales, y que ese factor no influyó en su concentración durante el momento decisivo.
Tras el grand slam, Hernández lanzó el bate al aire en un gesto de emoción que, según dijo, ha repetido solo en un par de ocasiones anteriores: en el cierre de la postemporada de 2024, cuando los Dodgers aseguraron el campeonato, y en el World Series de 2025. "Las emociones llegaron al jugador y simplemente las mostraste", expresó.
Hernández atribuyó la racha de victorias de remontada de los Dodgers a una mentalidad colectiva. "Nunca nos rendimos. Creemos los unos en los otros. Sabemos lo que podemos hacer", afirmó. Añadió que esa filosofía guía al equipo cada día que sale al campo: "Nunca nos consideramos fuera del partido. Esa es nuestra mentalidad".