El 1 de julio de 2026, Dave Roberts pronunció un discurso emotivo en el clubhouse de los Dodgers de Los Ángeles para celebrar su victoria número 1,000 como manager en las Grandes Ligas.
Roberts dejó en claro que el hito no le pertenece en exclusiva. "Esto es un logro del equipo", señaló, y extendió el reconocimiento a los jugadores, el cuerpo técnico, el personal médico y la directiva de la organización. En ese mismo sentido, mencionó de manera específica a Alex y su cuerpo de lanzadores, y destacó la actuación de Robo durante el partido. "Robo, lo diste todo. Trabajo fantástico. Fue un placer verlo", comentó.
El manager también reflexionó sobre su evolución a lo largo de 11 años al frente de los Dodgers. "Desde mi primer día, cuando tenía nervios y el juego se me aceleraba, hasta ahora, donde puedo simplemente sentarme y soltar el volante", explicó, describiendo cómo aprendió a confiar en sus jugadores y a dejarlos ser ellos mismos. Agregó que la clave de cualquier buen manager es contar con grandes peloteros: "¿Qué hace grande a un coach o manager? Los jugadores".
Roberts, quien según sus propias palabras jugó 10 años en las Grandes Ligas sin destacarse como estrella, indicó que siempre se esforzó por ser un buen compañero. Su mayor satisfacción como manager, dijo, es ver a sus jugadores creer los unos en los otros y en él y en el cuerpo técnico. También mencionó que la extensión de su carrera como manager es tal que hay jugadores que otros le recuerdan y de quienes no tiene memoria: "Hay tipos que la gente me menciona. Nunca había oído hablar de ellos, pero supongo que jugaron para mí".
Al concluir el discurso, Roberts pidió tequila, pero el clubhouse le entregó champán. Entre risas, aceptó la copa y brindó con sus jugadores. De cara al resto de la temporada 2026, el manager dejó como mensaje central la importancia de mantener la confianza mutua dentro del equipo y con la organización.